Es que no lo puedo.

No quiero escribir. Pero se hay que doler, que sea fuera de mi, en una hoja, en un amontoado de letras en la pantalla de un ordenador. Así, con el clack-clack de las teclas, quizás me olvide que es ella, y no yo, que se va a despertar de su lado esta mañana. Que si, que si, que no pasa nada. Que no me molesta, que es lo justo, que el busque en alguien lo que yo no puede darle. Que si por lo menos supiera yo que el hace un esfuerzo de no pensar, de no contestar, de no alargar las conversas que yo sé y que el sabe que son solamente escusas para decir “Oye, todavia estoy aqui.” Si por lo menos yo tuviera eso, quizás me molestaria menos. Pero no lo sé. Y confeso que me parte todas las veces que veo el “leído” pero no contestado. Las veces que le veo ahí, conectado, como por mucho tiempo para que sea casualidad, y pienso que si, habla con ella. Y me pongo a imaginar que tiene ella que yo no. Es sempre eso. ¿Que tienes ella que yo no tengo?

Estes dias pensé mucho que siempre me fue un poco difícil ser mujer. Que siempre sentí como si faltara una cierta habilidad, un charme, una cosa muy específica de “como ser mujer” que yo no lo tengo. Y por eso los tíos no se quedan nunca. Y yo, estoy siempre como un asiento de estación de trem, que de mirar tantas salidas ya no cree que algo, nunca, irá quedarse. Yo no tengo esperanzas. Aun que diga que soy una nihilista esperanzada.

Y mismo que yo reconozca que es un lujo sufrir de amor en estes tiempos que se sufre de todo, sigue siendo una puta mierda. Será rubia? Esa la que el estas salindo. Es del marketing, no? Son siempre las chicas del marketing. Las que sabem hablar y ser simpáticas, y las únicas que, pueden no tener trabajo, pero a los chicos, siempre les encanta.

Yo confesso que entre el y mi carrera pues quizás elegiría siempre mi carrera. Pero la verdad es que queria que el viniera comigo. A pesar de que no tendría la coragen de pedirle jamas. Así, me pongo a estropear las teclas de mi ordenador, destilando mi rancor del universo y me envidia a una tía que sequer conozco, pero que tienes lo que yo quería.

Hay veces que me escapa y pienso “estoy muy feliz”, pero hay veces que me llega como un tornado, me saca todo y se vá. Y me deja por ahí, echada, me preguntando si todo lo que soy y hice me vale, si al final, quién va a se acostar con el chico que me gusta es una puta rubia del marketing.

Y no se confundan, no tengo ódio a las tías del marketing. Es que solo estoy muy frustrada. No se puede ser mujer, bruta, dura y de las matemáticas. Es que esa puta personalidade de mierda que me dió el universo podia por lo menos me haber hecho lésbica, ya que siempre voy ser rechaçada por los tíos, por algo que me falta y ni lo sé que es.

Estoy enfadada. Me va fatal la notícia. Pero voy a llorar y escribir poesia y remover una y otra vez. Y “sustener mi dolor” como dice mi terapeuta. Y beber vino, y quizas llamarle para decir que vaya a mierda. Y después desculparme. O no. La verdad es que no sé que hacer, porque si que me gustaría un tío, pero no puedo ser una rubia del marketing. No lo puedo ser. No.

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I never knew who I was and yet, I never noticed until now.

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